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EL CARNAVAL Y LAS CARROZAS ¿Porqué Gualeguaychú pudo hacer esto?. Porque desde 1960, se realiza en nuestra ciudad el tradicional Desfile de Carrozas Estudiantiles. Hasta ese año, los estudiantes secundarios salíamos a festejar la primavera, en carros adornados con unas cuantas ramas, algunas vestimentas gauchescas y una no menos criolla damajuanita. Pero en 1959, algunos pioneros, como Blanca Rebagliatti de Lyall, Numa Frutos y Eclio Giusto, se elevaron por sobre aquella chatura generalizada y sin pretensiones, presentando carruajes más finamente adornados. Y como el paso de esas carrozas por la 25 llamó gratamente la atención, al año siguiente se organizó por parte de los Clubes Colegiales de Villa Malvina y Sección Comercial del Luis Clavarino, el primer Desfile de Carrozas Estudiantiles y Corso de Flores. Aquella estudiantina hoy pasa en edad, el medio siglo. Muchos ya son abuelos de la tercera generación carrocera. Por eso los gualeguaychuenses en forma colectiva, han adquirido un acervo artístico y tecnológico que se fue transmitiendo en sucesivas promociones, acrecentado y enriquecido con el uso de nuevos materiales, e ingeniosos inventos. Por eso nuestros alumnos, mucho antes de que el Congreso Pedagógico Nacional y su consecuencia, la Ley Federal de Educación, detectaran el exceso enciclopédico y escaso contenido práctico de los planes educativos, adquirieron, haciendo carrozas, ese complemento que faltaba en sus programas. Difícilmente un gualeguaychuense no tenga nociones sobre construcción de chasis, soldadura eléctrica (hasta las mujeres suelen utilizarla), cableado, sonorización, estructuras, moldeado, pintura o diseño. Es más: hacer carrozas, es algo innato en nuestros jóvenes. Podría decirse en otros términos, que aquí los estudiantes, ya nacen con instinto carrocero. Para comprobarlo, basta con verlos, a partir de Mayo o Junio, cuando empiezan a circular por la ciudad llevando cartones, maderas, diarios y otros elementos, que la gente tira por inútiles. Y tan lo llevan en la sangre, que solitos empiezan su labor, mucho antes de que se constituya la Comisión de Carrozas. Nadie les dice si va a haber desfile, quienes serán las autoridades o cual va a ser el reglamento. Pero ellos igual trabajan... Faltando dos meses, se trasladan los galpones del puerto que les facilita la Municipalidad, y allí terminan varias docenas de carrozas, una al lado de otra. Es emocionante ver el ritmo de los últimos días, centenares de chicas y muchachos engrudados y pintados de pie a cabeza, trabajando a ritmo febril, y resolviendo sus carencias con soluciones ingeniosas, en un clima festivo y de sana camaradería. Y llega el día de desfile, para sorprender a propios y extraños con realizaciones de excelente nivel, pese a la carencia absoluta de recursos. Muy similar a las primeras comparsas: todo a pulmón y patriotismo. Los casi cuarenta años de carrozas, le han dado a los gualeguaychuenses una especial destreza para este tipo de realizaciones. Esas capacidades, eran las calidades que dormían, hasta que un día fueron despertadas por la nueva forma organizativa de los corsos, a partir de 1978. Cuando las entidades integrantes, comprometidas a producir realizaciones, necesitaron el aporte de su gente, por todas partes aparecieron voluntarios a raudales, como si les hubiesen abierto las compuertas. La mano de obra emergente no sólo era abundante , sino altamente calificada. Y gratuita. Para cada tarea había entendidos con un nivel razonable de capacitación. Quien mas, quien menos, había pasado por alguna carroza: Gualeguaychú tenía preparación de sobra, para ese desafío. En los años que siguieron a 1981, el nivel creciente de calidad y la abundancia de recursos que proporcionaba el turismo masivo, se retroalimentaron con sinérgico dinamismo, produciendo un crecimiento sorprendente, que aún no se ha detenido. ¿Porque pudo Gualeguaychú tener este ascenso? Podríamos responder con la misma suficiencia antes recordada: : Son años... ¡de carrozas! Y no termina ahí la relación entre estas y el carnaval. Porque las comparsas reclutan sus recursos humanos, de los valores que van surgiendo en las carrozas estudiantiles. Es así como la mayor parte de los actuales Directores de Comparsa, han pasado antes por su etapa carrocera. Y si quedara alguna duda sobre esa vinculación, basta con echar un vistazo a los monumentales carromatos de nuestro carnaval.
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