En
1998, sacudida por la muerte de nuestro folklorista más destacado en los
últimos tiempos, la Secretaría de Estado de Turismo, decidió honrarle,
dedicándole la celebración del Carnaval 1998 a quién dedicó más de la
mitad de su vida a las investigaciones folklóricas de nuestro país, no
importándole, cuán lejana y apartada fuese la ubicación geográfica a
investigar, nos referimos al maestro Fradique
Lizardo, nacido el 2 de Agosto de 1930, en la ciudad de Santo
Domingo, hijo de los señores Félix Enrique Lizardo Echavarría y de la
señora Cruz María Barinas Uribe.
Este matrimonio residía en la ciudad de Santo Domingo,
donde criaron y educaron a sus hijos, tanto a Fradique, como a sus
hermanas Altagracia Ligia Juana y Cruz Adelaida de la Caridad Lizardo
Barinas.
A los cuatro años este inquieto niño había sido
alfabetizado por las monjitas del Colegio Quisqueya, a esa misma edad
pasa a recibir sus estudios Pre-primarios y Primarios en el Colegio
Santa Teresita, en el que permaneció hasta el año 1938, cuando pasa al
colegio Santo Tomás, donde realizó sus estudios primarios elementales
hasta el 1941.
Año en que su familia se traslada a San Cristóbal,
donde prosigue sus estudios en la Escuela Pública de la ciudad hasta
finalizar sus estudios de bachillerato en Ciencias Físicas y Naturales y
en Filosofía y Letras, graduándose en el año 1944, en ese intermedio
asiste a la escuela de música del Profesor Luis Alberti, donde estudia
solfeo, termina el bachillerato e ingresa a la Universidad de Santo
Domingo, donde va a estudiar medicina, carrera que abandona al 5to. año,
por andar bailoteando detrás de los
Diablos Cojuelos, como amargamente decía su madre, quién no entendía
las inquietudes de este muchacho, que se desplazaba por los campos más
apartados del país oyendo y escribiendo cuantas palabras raras
pronunciaban los campesinos en una noche de vela, tocando unos palos y
dando vueltas como gallinas.
Paralelamente
a sus estudios e investigaciones, fue desarrollando la cualidad, tal vez
menos conocida de fradique, la de poliglota, ya que a los quince años
hablaba perfectamente el inglés y el francés, aptitud que siguió
desarrollando hasta completar el dominio de nueve idiomas, entre ellos,
italiano, portugués, alemán, danés, sueco, griego y por supuesto el
español.
Cuando abandona la carrera de medicina se traslada a
San Cristóbal, donde desempeña las funciones de presidente del Grupo
Cultural San Cristóbal la primera agrupación que enseñó bailes
folklóricos a sus miembros en el país, teniendo que realizar
presentaciones en diferentes regiones del país, incluyendo la
celebración del Baile Blanco de San Andrés, que realizaba el Consejo de
Mujeres, en el Hotel Jaragua de Santo Domingo, en los años 50.
Pero
no solo esta actividad mantuvo a Fradique en contacto con la
idiosincrasia del dominicano, sino el hecho de haber ocupado importantes
puestos en la Secretaría de Agricultura de entonces, como el de
encargado de personal y asuntos exteriores, cargo que le permitió
rescatar algunos bailes campesinos ya perdidos en el subconsciente
colectivo, como fueron el baile de la yuca, el baile del maíz, el baile
de San Juan Bautista, entre otros, relacionado estrechamente con los
períodos de siembra en los campos dominicanos.
"Cada vez que en la profundidad de la campiña
dominicana suene el golpe de los atabales bajo el embrujo mágico de la
religiosidad popular, ahí estará Fradique!
Siempre que un conjunto de voces armonice las coplas
responsivas de una salve cantada en las festividades de un santo, una
virgen, o una deidad colada clandestinamente en barcos de esclavos,
ahí estará Fradique!
Cuándo el repiquetear de la tambora y el sonido de la
güira anuncien el merengue, y nuestros campos y ciudades se vistan de
alegría, ahí estará Fradique!
Siempre que los grupos de danzas folklóricas
redescubran las coreografías por él rescatadas y el sudor lave las
tristezas de este pueblo noble, ahí estará Fradique!"
Fotos y Texto: Secretaría de Estado de
Turismo