Si bien, Suiza como país
es reconocido por otras características, no por ello dejan de
celebrar las fiestas carnestolendas anteriores a la cuaresma.
La gente disfruta allí de
los placeres profanos. Aparecen las máscaras, las canciones, la
música, los disfraces, para ironizar la realidad social y
política, y aprovechan la oportunidad de festejar también el
final del invierno.
Las características de
los festejos varían de cantón a cantón. Los más importantes son
los celebrados en Basilea y Lucerna.