El candombe es un ritmo que
perdura principalmente en Uruguay, deriva de las músicas
africanas ejecutadas por los negros esclavos en la época de la
colonia. También es un ritmo de Buenos Aires y del sur de
Brasil. Actualmente se toca con tres tambores, uno grave: el
piano, uno medio: el repique, y uno agudo: el chico.
Varios cuadros sobre "El
Candombe" ha pintado el artista uruguayo Pedro Figari:
Los bailes de los negros eran voluptuosos.
El monje benedictino francés, Dom Pernetty, en su
libro "Historia de un viaje a las Islas Malvinas hecho en 1763 y 1764" describía
que:
"Hay una danza muy viva y lasciva que suele
bailarse en Montevideo. la llaman Calenda y gusta con igual fervor a negros y
mulatos, cuyo temperamento es ardiente.
Los negros del reino de Ardra, situado en la
costa de Guinea, trajeron esta danza a América. Los españoles la bailan, lo
mismo que los negros, en todos los establecimientos de América, sin tener el más
mínimo escrúpulo. Sin embargo, es de una indecencia que asombra a quienes no la
ven bailar con frecuencia. Se chocan los vientres unos con otros dos o tres
veces seguidas. Aléjanse después haciendo piruetas, para volver a comenzar el
mismo movimiento, con gestos sumamente lascivos, tantas veces como lo indiquen
los instrumentos o las voces."
Eran otros tiempos y otras visiones.
La calenda, la chika (llamada fandango por los
españoles) o congo, la bambula, son ritmos que bailaban los negros, aunque
genéricamente se designa al candombe como el que perdura en la actualidad y que
es bailado por la gente sea cual fuere el color de su piel. En sus comienzos lo
practicaban sólo los negros, en lugares especiales que se denominaban tangós.
Después surgió la comparsa, que agrupa a personajes típicos del candombe, como
La Mama Vieja, El Gramillero, El Escobero y numerosos bailarines de ambos sexos,
con música de la cuerda de tambores (que algunos llaman tamboril).
He aquí un ejemplo de una milonga con el tema:
Siga el baile
Milonga
Edgardo Donato - Carlos Warren
Siga el baile, siga el baile
de la tierra en que nací;
la comparsa de los negros
al compás del tamboril.
Siga el baile, siga el baile
con ardiente frenesí;
un rumor de corazones
encendió el ritmo febril.
Ven a bailar,
te llevaré en las alas
de mi loca fantasía,
quiero olvidar
con besos nuestras penas,
torbellino de alegría.
Siga el baile, siga el baile
de la tierra en que nací;
la comparsa de los negros
al compás del tamboril.
Siga el baile, siga el baile
con ardiente frenesí;
un rumor de corazones
encendió el ritmo febril.
Dulce cantar,
caricia arrulladora,
embriagante, tentadora,
son musical
repica ya en los parches
con su ritmo tropical.
Siga el baile, siga el baile
de la tierra en que nací;
la comparsa de los negros
al compás del tamboril.
Al compás del tamboril,
¡hopa,hopa!
al compás del tamboril,
¡hopa, hopa!,
al compás del tamboril...
Dice Rubén Carámbula en su libro "El Candombe":
El Candombe es supervivencia
del acervo ancestral africano de raíz Bantú traído por los negros llegados al
Río de la Plata. El término, es genérico para todos los bailes de negros:
sinónimo pues, de danza negra, evocación del ritual de la raza. Su espíritu
musical trasunta las añoranzas de los desafortunados esclavos, que de súbito se
vieron transplantados a América del Sur, para ser vendidos y sometidos a duras
faenas. Eran almas doloridas, guardando incurables nostalgias del solar nativo.
En época de colonia, los africanos recién llegados llamaban a sus tambores con
el nombre de tangó. Con este vocablo también llamaban al lugar donde los negros
realizaban sus danzas candomberas, las cuales además eran denominadas con este
término. Con la palabra Tangó se designaba el lugar, el instrumento y por
extensión el baile de los negros.
En los albores del siglo XIX, al Cabildo de Montevideo le preocupaba
seriamente la realización de los candombes, a los que denominaban
indistintamente "tambó" o "tangó", prohibiendo y castigando duramente a sus
cultores por considerar que esta danza era un atentado a la moral pública. En
1808 los vecinos de Montevideo solicitaron al Gobernador Francisco Javier Elío,
que reprimiera más severamente los candombes y "prohibiera los tangós de los
negros".
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